Ir al contenido principal

"Los puertos" (poema) en Opción 149 (abril de 2008)


Esta noticia también la debía: la aparición del poema "Los puertos" en el número de Opción dedicado a los años sesenta, publicado en abril, y cuyos ejemplares acabo de recibir esta semana. En virtud de que a estas alturas del año ya ni se han de conseguir, transcribo aquí mismo el poema (que por cierto no tienen ninguna relación con la temática del número):


LOS PUERTOS

I

Los puertos me amartelan.

En los puertos testifico el horizonte,
reencuentro la perpetua unión de viento con marea.

Soy libre de mirar cómo desciende el cielo
para en la mar teñirse.

Veo puños de cristal romper contra inconformes rocas
y siento en los pies esa frontera donde besos sempiternos
se rinden a la espalda de la arena.


II

Son ciudades de atezado, neblinoso firmamento,
de naranja diáfano sobre el que se alzan las palomas.

Camino de brillantes abalorios en el agua es su mañana
y un bosque de lucernas su ribera por las noches.

Donde el aroma de un fogón puede verdecer la hoja seca de una ventana,
un canto iluminar el callejón umbrío,
y la historia de la ciudad,
su historia entera,
en una misma tez cifrarse criolla.


III

Al contemplar la suave herrumbre de las tuberías,
la basura que hurgan las gaviotas,
los muros salitrosos,
el zaguán desgalichado,
sorprende a mi oído el susurro de la espuma recurrente.

Ancianas parejas y sus perros toman como porche la banqueta.
Niños combaten el balón frente a sus padres.

Espigadas, las grúas se desvanecen en su propia y solitaria altura.


IV

Pardos y plateados, los cardúmenes se mezclan en las avenidas.

Caminantes por el malecón, de incierto origen y destino,
me alcanzan, pasan a mi lado sin mirarme.

El húmedo viento del atardecer
viene con una silueta dulce por el brazo.


V

En los puertos todo es tránsito.

Hospitalidad a los insólitos acentos,
anhelo por tener impronta en otra orilla.

Si alguna vez perdiera el horizonte,
deberé encontrarlo en el glauco sabor del viento,
en la mirada de porteños melancólicos,
al final de las calles que descienden

y en el alma rota, desguazada, de los barcos.~

Diciembre de 2007 – enero de 2008.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Requiem para Rita Guerrero

La muerte de Rita Guerrero, ayer, 11 de marzo de 2011, me trae a la mente muchos momentos de mi historia personal. Mis intentos por escribir poesía estaban íntimamente vinculados a lo que la música, las letras, las presentaciones en vivo de Santa Sabina, me inspiraban. Fueron la compañía más inmediata y constante de mi adolescencia y de mis años universitarios. Representaban una parte significativa del ambiente del cual uno se nutre para definirse a sí mismo. Eran un ejemplo directo a seguir cuando yo mismo quise ser músico, cuando mis amigos y yo (Alejandro Alva, Ernesto Herman, Carlos Galván) compusimos nuestra propia música y montamos nuestra primera y única presentación en vivo como el grupo Sendas Olvidadas. Escuché por primera vez a Santa Sabina en la radio, en Rock 101. Canciones de su primer disco homónimo (1992) y poco después, de Símbolos (1994) que produjo Adrian Belew (King Crimson). La mítica estación de rock obsequió boletos para un concierto de promoción del nuevo dis...

El misterio de la noche polar (novela)

En abril comenzará a circular mi primera novela, El misterio de la noche polar , bajo el sello de editorial Jus y en coedición con Círculo Editorial Azteca . El tiraje será de 2 mil ejemplares y aquí un adelanto de la portada. El misterio de la noche polar es una novela de aventuras. Su protagonista es Arthur Conan Doyle, el escritor que creó a Sherlock Holmes. Mezcla de biografía y ficción, narra el viaje al Polo Norte que en 1880 hizo el joven Conan Doyle a bordo de un ballenero con el propósito de aliviar las apretadas finanzas de su extensa familia en desgracia. Con veinte años de edad y aún estudiante de medicina, Conan Doyle buscaba también su propia aventura al tiempo que se gestaba su vocación de escritor. Convenientemente documentada sobre la vida a bordo, las circunstancias de la época y la biografía del escritor escocés, El misterio de la noche polar se vale de hechos reales para presentar al lector una novela de suspenso al mejor estilo del género policiaco que darí...

Cómo y por qué comencé a escribir poesía

De niño estudié música y recuerdo muy bien que en ese entonces estaba convencido de que nunca querría ser músico. Sin embargo, años más tarde lo intenté. Del mismo modo, desde niño amé la lectura pero nunca consideré ser escritor, mucho menos poeta.       Debido a los cursos de literatura de nivel secundaria, mi idea de la poesía era bidimensional. Por un lado, estaba la poesía del siglo de oro, con formas de expresión muy alejadas de mi nivel cultural y temas poco relacionados con mi realidad. Por el otro, estaba la poesía “moderna” (finales del XIX y principios del XX) casi siempre de tema amoroso y cuyo tratamiento rayaba a mi juicio, en lo cursi. Nada por lo tanto que pudiese capturar mi interés de joven lector.       Mi concepto de la poesía cambió gracias a una afortunada casualidad. Entre los libros de mi padre encontré uno pequeñito, Versos y oraciones de caminante, de León Felipe que incluía adicionalmente el poema “Drop a Star”. El libr...