Ir al contenido principal

"¿Grilletes a nuestra democracia en la Constitución?", mi lectura de "La regla ausente" de Francisco Valdés Ugalde en EstePaís (mayo 2017)



El año pasado leí La regla ausente. Democracia y conflicto constitucional en México (México, Gedisa/UNAM/FLACSO, 2010), del politólogo y Director General de la FLACSO-Sede México Francisco Valdés Ugalde (@pacovaldesu). En su análisis sobre la Constitución de 1917, de la que a lo largo de este año se conmemora un primer siglo, encontré un argumento que explicaría algunos de los fallos más comunes de nuestra alternancia electoral, con independencia del partido ganador y de las condiciones de real competencia entre aspirantes, sea a cargos del poder ejecutivo en sus tres niveles o bien legisladores de representación directa, a nivel federal o estatal. Lo abordo en la sección "Capitulares" de la revista EstePaís, No. 313, mayo de 2017, p. 48, mediante el texto que reproduzco a continuación: 


¿GRILLETES A NUESTRA DEMOCRACIA EN LA CONSTITUCIÓN?

De cara al centenario de la Constitución de 1917, afloró el desasosiego entre analistas de la transición a la democracia ante el pobre resultado de los gobiernos emanados de la esperanzadora reforma electoral de 1996, ya fuera en condiciones de alternancia o de plena competencia electoral. Silva Herzog Márquez escribió sobre el “vaciamiento democrático”, Aguilar Camín sobre el “nocturno de la democracia mexicana”, Luis Carlos Ugalde calificó nuestra democracia como “estancada” y Woldenberg la juzgó “difícil”. Todos comparten la misma frustración y la duda sobre qué falló.

Por ello es que en la actual efeméride vale la pena recuperar el análisis que Francisco Valdés Ugalde desarrolló en su libro La regla ausente. Democracia y conflicto constitucional en México,1 publicado algunos años antes (2010). Su argumento es que en la Constitución vigente persisten “los fundamentos de un sistema político basado en el monopolio de un solo partido, en una coordinación central con eje en la autoridad presidencial y en una legitimidad revolucionaria que justificó su carácter no democrático”.2 En específico, se refiere al conjunto de reformas políticas hechas entre 1928 y 1933 al texto original de 1917,3 de las que destaco las más relevantes para el debate actual por su vínculo con la cuestión electoral:

  1. La duración del periodo presidencial y de los gobernadores se extendió de cuatro a seis años.
  2. La reelección consecutiva e indefinida de diputados y senadores, con periodos de dos y cuatro años respectivamente, pasó a no reelección consecutiva en periodos de tres y seis años.
  3. En el caso de los presidentes municipales —quienes podían reelegirse de manera consecutiva e indefinida— se estableció la no reelección consecutiva en periodos de tres años.
  4. Finalmente, en el caso de los legisladores locales, se transitó de la reelección consecutiva a la no reelección consecutiva y por periodos de tres años.

El objetivo implícito de estas reformas fue que las carreras de los políticos en México se volvieran dependientes de la cúpula del partido del régimen, que podía otorgarles o no una nueva postulación a un cargo público. Se eliminó así la posibilidad de que sus trayectorias se construyeran a partir de la relación con los ciudadanos o los méritos ante sus electores. Con las reformas “se fundó un equilibrio diferente al establecido por la Constituyente de 1917”.4

Fue el general Manuel Pérez Treviño, fundador y primer dirigente nacional del Partido Nacional Revolucionario, quien, ante la Convención Nacional Extraordinaria del partido (31 de octubre de 1932), justificó la necesidad de plasmar en la Constitución el principio de la “no reelección” para todas las autoridades del país, desde el presidente municipal hasta el presidente de la República. Lo hizo en los siguientes términos: “La posibilidad de reelegirse es un derecho del ciudadano; la necesidad de renovarse es un principio de la Revolución. El derecho de los individuos se encuentra por debajo del derecho de las multitudes. Venimos, pues, a quemar un derecho en aras de un principio. […] Por encima de los derechos de los ciudadanos, repito, están los principios, que son el derecho de las multitudes”.5

No es posible ser más explícito: el derecho de los ciudadanos a reelegir con su voto a una autoridad o a reelegirse como una ante su electorado fue sacrificado por un principio corporativo, por un “derecho de la multitud revolucionaria”.

Aunque las reformas se adoptaron fácilmente, se expresaron algunas objeciones. Las más destacadas fueron, según Valdés Ugalde, las del diputado Ezequiel Padilla, quien, en uno de los debates que tuvieron lugar entre noviembre y diciembre de 1932, señaló: “Con estas reformas vamos a poner cortapisas a la voluntad del pueblo; […] a vulnerar uno de los sistemas más certeros que tiene […] reeligiendo a aquellos que representan aún su opinión o rechazando a los que ya no la representan”.6

Valdés Ugalde sintetiza así los efectos de estas reformas: (1) el ciudadano no es la figura principal para el sistema político y sus agentes, por el contrario, los partidos políticos lo sustituyen como depositario de la soberanía; (2) los legisladores no rinden cuentas a los ciudadanos, sino a los partidos y a los poderes “organizados”, sin importar si son de derecha, centro o izquierda; (3) ambas características hacen más vulnerables a los legisladores a las presiones de intereses que conspiran contra la transparencia; y (4) la prohibición de la reelección consecutiva interfiere en la relación entre ciudadano y representante.7 En el mismo sentido, extender los plazos entre votaciones aleja al elector de las urnas para sancionar los actos de sus autoridades electas.8

En suma, “mientras que el ciudadano se vuelve una figura actuante en el nuevo sistema electoral y de partidos, sus representantes electos, una vez que llegan al ejercicio de sus cargos, quedan presos de un régimen construido para gobernar autoritariamente”.9

De ahí que valga la pena afirmarlo así: a pesar de la celebración del centenario de su promulgación, la Constitución vigente es contraria en estos aspectos a lo que se adoptó en 1917. Dichas enmiendas, aún válidas, son grilletes lesivos para nuestra democracia electoral. Su remoción debió ser parte de la Reforma Electoral de 1996, ya que son el fundamento de un sistema autoritario y corporativo. Su permanencia representa veintiún años de corrosivo anacronismo en perjuicio de la democracia mexicana.~


NOTAS:
  1. Francisco Valdés Ugalde, La regla ausente. Democracia y conflicto constitucional en México, México, Editorial Gedisa/UNAM/FLACSO, 2010.
  2. Ibid, p. 65.
  3. Ibid, p. 56.
  4. Ibid, p. 58.
  5. Ibid, p. 63.
  6. Ibid, p. 67.
  7. Ibid, p. 128.
  8. Ibid, p. 130.
  9. Ibid, p. 148.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Actualizar el TLCAN: una oportunidad trilateral. Entrevista con Michael Wilson, Carla Hills y Jaime Serra Puche

Comparto la entrevista que, a propósito de su renegociación, le hice a los Secretarios de Estado que negociaron y firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La llevé a cabo por encargo de la revista Comercio Exterior, (Nueva época, Año 3, Número 11, julio - septiembre de 2017, pp. 112-117).  Dado que este número conmemora el ochenta aniversario del Banco de Comercio Exterior (BANCOMEXT), también incluye colaboraciones de los Secretarios de Hacienda y de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade y Luis Videgaray, del Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría y entrevistas a la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, al ex presidente del BID, Enrique V. Iglesias, al presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís y al ex gobernador del Banco de México, Miguel Mancera Aguayo. ACTUALIZAR EL TLCAN: UNA OPORTUNIDAD TRILATERAL. ENTREVISTA CON MICHAEL WILSON, CARLA HILLS Y JAIME SERRA PUCHEHace unos cuantos meses se temía el colapso del TLCAN si el presidente Don…

"El misterio de la noche polar" se presentó en Morelia, Michoacán (16-XI-2017)

El 16 de noviembre de 2017 tuve el gusto de presentar a los lectores de Morelia, Michoacán, mi novela "El misterio de la noche polar". Pude hacerlo gracias a la generosa invitación que me hizo la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento de esa magnífica ciudad, a través de su Secretario de Cultura, el Director de orquesta Miguel Salmón del Real.

Me acompañaron en el presidium la Dra. Fátima Chávez, Directora de Educación y Arte Popular de la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento de Morelia y el escritor Ignacio Ortiz Monasterio, quien actualmente es Editor de la revista Comercio Exterior del BANCOMEXT.

La Sede de la presentación fue la Biblioteca Pública de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, alojada en el ex templo del Colegio de San Francisco Javier, en el Centro Histórico de Morelia, y en donde se resguardan con gran belleza libros de los siglos XV al XX.

Comparto a continuación imágenes que obtuve del perfil en Facebook de la Secretaría de Cultura de Mor…

Hablemos de cómo hablamos (colección Algarabía)

"There's a chapter on maritime terms that is priceless" F. Gonzalez-Soldevilla, en Amazon (Miami, FL, July 6, 2014)
Les comparto que está por salir a la venta un nuevo tomo de la Colección Algarabía: Hablemos de cómo hablamos. En él aparecen reunidas en una sola las dos partes de mi artículo "Largad el trapo: el léxico de los barcos de vela", indispensable para quienes desean comprender mejor novelas de aventuras a bordo de Emilio Salgari (El corsario negro, Sandokán), Patrick O'Brian (Capitán de mar y guerra), Robert Louis Stevenson (La isla del tesoro), Arturo Pérez Reverte (Cabo Trafalgar, La carta esférica), Benito Pérez Galdós (Trafalgar) y un largo etcétera.

La colección Algarabía reúne los mejores artículos publicados en la revista Algarabía en tomos temáticos. Hablemos de cómo hablamos incluye textos de autores como Felipe Garrido (escritor, editor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua), María del Pilar Montes de Oca Sicilia (directora de l…